Archivo | mayo 2015

Pintura digital o pintura tradicional

Este es un tema que se ha debatido mucho en los últimos años debido la incursión en el mercado artístico de las herramientas digitales, tales como Photoshop, Corel painter y la tabletas digitalizadoras Wacom. Unos están a favor de la pintura digital y otra de la pintura tradicional y otros que les gustan ambas. Es verdad que cada una tienes sus pros y sus contras, entendiendo contras no como algo malo sino como algo “mejorado”. Esto quiere decir que la pintura tradicional no tiene “contras”, sino que la digital nos a aportado unas características más conveniente para cierta parte de la industria.

A mí me han preguntado si la pintura digital algún día reemplazará a la tradicional y mi respuesta es que nunca. Mi criterio al respecto es que cada una tiene su lugar. La pintura digital aporta la posibilidad de crear en menos tiempo mucho más trabajo, ya que gracias al software podemos hacer y deshacer las veces que queramos, crear capas para probar, corregir el color y modificar las formas dibujadas todo en el mismo lienzo. También nos ahorra el material de dibujo y pintura que necesitamos en su forma tradicional, aunque la inversión inicial es mucho mayor (un ordenador, tabletas, software, etc), pero una vez hecha, la actualización de estas herramientas es menor. Por otro lado, tal y como funciona hoy en día la industria del consumo artístico, me refiero al mundo editorial, cine, videojuegos, etc…, poder trabajar sobre una ilustración ya digitalizada nos ahorra tiempo y nos permite trabajar mucho más cómodamente con cualquier cliente que se encuentre en cualquier parte del mundo (¡viva la era de intenné!). Hacer esto con una obra original, dependiendo del tamaño, es una incomodidad. Con la era de la red en pleno apogeo, podemos compartir el proceso trabajo con otros compañeros que estén en cualquier  parte del planeta prácticamente en tiempo real. Como veis, las ventajas de la pintura digital son muchas, pero tiene un gran problema…¡que no es la pintura tradicional! 🙂

La pintura tradicional siempre será una obra original con mucho más valor que la digital, puesto que no se puede copiar (no me refiero a crear otra obra copiando la original) Los tiempos de trabajo de una pintura tradicional, sobre todos si el medio es óleo, es mucho más lenta; un punto en contra si nos dedicamos a la industria del consumo donde el valor artístico no tiene mucha importancia. Sin embargo, cuando usamos un ordenador para pintar, nunca será, ni se parecerá, a cuando sostenemos un pincel y lo posamos sobre un lienzo o papel para sentir como escurre la pintura en un delicado y preciso trazo. Con la digital nunca seremos capaces de oler el óleo o la trementina, o las resinas del acrílico. No sentiremos la madera de un lapicero entre nuestros dedos ni el tacto pegajoso de una goma blanda al borrar los errores. No podremos nunca tocar nuestra obra y percibir los grumos de las pinceladas sobre la superficie rugosa del cuadro.

En mi caso, además, me cuesta mucho calcular los tamaños de los dibujos cuando lo hago con el ordenador, es algo que no tiene mucha importancia pero me incomoda. Como veis, para mí la única ventaja de la pintura digital es su rapidez, puesto que con ésta nunca sentiré que estoy pintando. Creo que a pesar de sus ventajas, la pintura digital nunca sustituirá a la tradicional simplemente porque son cosas completamente distintas. Con la pintura tradicional siento que tengo un diálogo mucho más real con la obra de lo que nunca he podido sentir frente a la la pantalla del ordenador (con las consecuencias para mis ojos que esto supone estar muchas horas delante del monitor) El resultado puede ser parecido, pero el medio es completamente distinto.

Veo por internet que mucha gente aprende a dibujar casi exclusivamente con el ordenador y lo hacen de maravilla, pero apenas saben manejar un pincel. Viven de ello y no necesitan más, pero yo con los años que llevo usando las herramientas digitales cada vez veo más claro que estoy hecho para lo tradicional. Es cierto que las herramientas digitales apenas las he conocido en los últimos siete u ocho años, pero con los maestros con los que yo me maravillaba de pequeños no usaban la pintura digital, sobre todo porque no existían.

En fin, esto es sólo una reflexión personal que he querido mostraros y no significa que sea mejor la pintura tradicional que la digital, como ya he dicho, hay personas que usan mucho más una que otra, otras que no usan alguna de ellas u otras que usan las dos por igual. Yo soy más de los primeros.

Y ya sabéis ¡ilustro luego existo!